Un sencillo hábito podría generar un efecto protector en la función cognitiva, según un estudio

Reducir el aislamiento social tendría ese poder, aseguran.

Un sencillo hábito podría generar un efecto protector en la función cognitiva, según un estudio

Un sencillo hábito podría generar un efecto protector en la función cognitiva, según un estudio

 

Una nueva investigación de la Universidad de St Andrews descubrió un efecto causal directo entre el aislamiento social y un deterioro más rápido de la función cognitiva en etapas posteriores de la vida.

El deterioro cognitivo patológico suele estar impulsado por el Alzheimer y otras demencias relacionadas, señala el estudio, publicado recientemente en The Journals of Gerontology.

Recordemos que, como fue publicado por la Comisión Lancet en demencias, el aislamiento social es uno de los 14 factores de riesgo, que podrían ayudar a retrasar o prevenir alrededor del 45% de los casos de demencia.

 

Al mencionado aislamiento social se le suman baja educación, lesiones en la cabeza, sedentarismo, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, hipertensión, diabetes, pérdida de audición, depresión y contaminación del aire. El año pasado se sumó la pérdida de visión y el colesterol alto.

Soledad vs aislamiento social

El estudio encontró un patrón consistente de mayor aislamiento social que causa un deterioro cognitivo más rápido, independientemente de si las personas se identifican como solitarias o no.

Para hacer esta diferenciación, aclaran: el aislamiento social se mide objetivamente, por ejemplo, como la sociabilidad, la pertenencia a organizaciones comunitarias y la participación religiosa, mientras que la soledad es un indicador subjetivo de la frecuencia con la que las personas se sienten solas.

Si bien el aislamiento social y la soledad suelen considerarse asociados, parecen tener efectos independientes sobre la función cognitiva.

La Escuela de Geografía y Desarrollo Sostenible de St Andrews, junto con investigadores del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica de Alemania y la Universidad Emory de Estados Unidos, analizaron datos del estudio de Salud y Jubilación de Estados Unidos, examinando 137.653 pruebas de función cognitiva realizadas entre 2004 y 2018 a más de 30.000 personas.

Descubrieron que reducir el aislamiento social tiene un efecto protector sobre la función cognitiva de todas las subpoblaciones, independientemente del género, la raza, la etnia y el nivel educativo, con solo diferencias menores entre las categorías sociales.

Una preocupación que crece

El interés en los efectos del aislamiento social y la soledad en la salud, especialmente en adolescentes y adultos mayores, es creciente.

Desde antes de la pandemia de COVID-19, aproximadamente una cuarta parte de las personas mayores (de 65 años o más) se identificaban como socialmente aisladas, lo que generó preocupación por sus implicaciones para la salud.

 

Reducir el aislamiento social tiene un efecto  protector sobre la función cognitiva. Foto Shutterstock.

Reducir el aislamiento social tiene un efecto  protector sobre la función cognitiva. Foto Shutterstock.

Asimismo, la soledad se ha reconocido como un importante problema de salud pública en países de altos ingresos, como Estados Unidos, el Reino Unido, Suecia, Australia, Alemania y Japón.

En Estados Unidos, la enfermedad de Alzheimer ya afecta a aproximadamente 6,9 ​​millones de personas, y en el Reino Unido, aproximadamente 1 de cada 11 mayores de 65 años la padece. Sin cura conocida, la prevención es fundamental.

Una prioridad de salud pública

“Durante las fiestas navideñas, muchos reflexionamos sobre la importancia de estar rodeados de familiares y amigos. Desde las fiestas paganas de invierno hasta los cuentos navideños clásicos, recordamos que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental. Esta investigación demuestra que también es importante para nuestra salud cognitiva”, plantea Jo Hale, autora principal del artículo, perteneciente a la citada universidad.

Y añade: “Dado que el Alzheimer es una de las principales causas de muerte en adultos mayores en el Reino Unido y los Estados Unidos, construir un marco que facilite la interacción social regular, especialmente para quienes no tienen familiares o amigos cerca, debería ser una prioridad de salud pública”.

Consejos

Recientemente, en una nota de esta sección, la neuropsicóloga Leticia Vivas, hablaba del impacto neurológico de “ejercitar la mente”: nada más y nada menos que poner en marcha procesos cognitivos, lo que hace que se fortalezcan las conexiones neuronales, que funcionan bajo un principio: “si no se usan, se pierden”.

En línea con la importancia de mantener en la vida cotidiana desafíos cognitivos, hablaba de la relevancia de la interacción social a la hora de aprender un instrumento, un nuevo idioma, o bien intercambiando opiniones sobre literatura. “Para prevenir el deterioro cognitivo, siempre el enfoque tiene que ser multidimensional”, subrayaba.

La creadora de labpsi, el sitio que ideó junto a colegas del CONICET con más de 170 ejercicios para desafiar la mente, remarcaba: “el hecho de estar con otros es beneficioso porque te hace desafiarte un poco más que hacer las actividades solo”.

“Hay mucha evidencia científica de que si uno realiza actividades de estimulación cognitiva puede evitar el avance, la progresión de un deterioro cognitivo a una demencia. En esos casos es importante hacer estas actividades de la manera lo más sostenida en el tiempo posible”, recomendaba.

En este sentido, desde tener una mascota, tanto por el efecto de socialización que impulsa como por la búsqueda de propósito; como hacer caminatas diarias (si es en compañía, mejor), salir a hacer las compras, hacer un curso si se está intelectualmente activo; suelen ser consejos de especialistas en Psicología y Geriatría.

El club del barrio, el café de la esquina, sociedades de fomento, instituciones educativas pueden actuar como aliadas y propiciar la socialización y el encuentro.

 


Fuente: Clarin
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Publicó: Administrador