
En un relevamiento del Hospital de Clínicas de la UBA, más de la mitad de las mujeres mayores de 50 años evaluadas mostró signos de aterosclerosis, una enfermedad vascular que puede derivar en infartos y accidentes cerebrovasculares y suele avanzar durante años sin síntomas; el dato se conoció en mayo de 2026, en el marco del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, y expone por qué estas afecciones siguen subdiagnosticadas en una población en la que más del 80% de los eventos cardiovasculares graves podría prevenirse con controles y hábitos saludables.
Durante la campaña Semana de la Salud Cardiovascular pasaron por el hospital más de 400 personas, según el Hospital de Clínicas de la UBA. En ese relevamiento, el 52% de las mujeres participantes, con una edad promedio de 58 años, tenía placas de ateroma en las arterias, informó el doctor Joel Valledor (MN 167.569), jefe de residentes en la División Cardiología del hospital de la UBA.
La baja percepción del riesgo apareció como uno de los hallazgos. El 48% de las participantes asoció la principal causa de muerte femenina con el cáncer, pese a que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres en todo el mundo, de acuerdo con la Federación Mundial del Corazón, una organización internacional.
“Las mujeres constituyen una población especialmente vulnerable y, muchas veces, poco representada en las alertas y campañas de concientización de la sociedad. A pesar de presentar una alta prevalencia de factores de riesgo y enfermedad cardiovascular preexistente, la problemática suele permanecer subdiagnosticada y subestimada, lo que retrasa la detección temprana y el acceso oportuno a estrategias de prevención y tratamiento”, sostuvo la doctora Verónica Volberg (MN 86.612), jefa de la División Cardiología del Hospital de Clínicas de la UBA.

La persistencia de una mirada centrada en los tumores, en especial los de mama y los ginecológicos, explica parte de esa subestimación, indicó Volberg. La especialista señaló que esa percepción suele reforzarse por antecedentes familiares de cáncer y desplaza la atención preventiva hacia controles ginecológicos y oncológicos, mientras el riesgo cardiovascular queda en segundo plano.
La doctora Analía Aquieri (MN 114.729),cardióloga del Laboratorio de Hipertensión Arterial del Hospital de Clínicas, explicó que las mujeres “fallecen con mayor frecuencia por infartos y accidentes cerebrovasculares que por cánceres ginecológicos”.
También precisó que la protección hormonal de la etapa fértil disminuye con la menopausia, momento en que el riesgo cardiovascular aumenta y se vuelve todavía mayor si hubo hipertensión en el embarazo, diabetes gestacional, menopausia precoz, hijos con bajo peso al nacer, partos prematuros, enfermedades autoinmunes o tratamiento oncológico por cáncer de mama.
A esos factores se suman otros que, según Volberg, predominan en la mujer: las enfermedades autoinmunes, la poliquistosis ovárica y las complicaciones del embarazo. La jefa de Cardiología del Hospital de Clínicas advirtió que esperar al inicio de la menopausia para comenzar a cuidarse implica haber perdido tiempo y planteó que la prevención debe empezar en la juventud.
La hipertensión y el sedentarismo alimentan un daño vascular que no da señales
La aterosclerosis es la forma más común de enfermedad cardiovascular y consiste en un endurecimiento y estrechamiento progresivo de las arterias por acumulación de grasa, colesterol e inflamación crónica. Valledor explicó que las placas detectadas en el estudio predisponen a la aparición de accidente cerebrovascular o infarto.
Ese proceso puede comenzar en edades tempranas y desarrollarse durante décadas sin síntomas. Cuando compromete las arterias coronarias puede provocar un infarto agudo de miocardio, una interrupción súbita del flujo de sangre al corazón, y cerca de un tercio de las personas muere antes de recibir atención médica.
El accidente cerebrovascular, por su parte, afecta a uno de cada cuatro individuos a lo largo de su vida. En la mayoría de los casos se produce por la obstrucción de una arteria que irriga el cerebro y puede dejar secuelas motoras, del lenguaje o cognitivas.
“La mayoría de las muertes cardiovasculares son evitables. Son el resultado de años de descuido, falta de controles y la falsa creencia de que la salud solo se pierde cuando aparece el dolor. Y en este campo, cuanto antes se actúe, mayor es la posibilidad de cambiar el destino”, explicó el doctor Nicolás Heredia (MN 85.106), jefe de la División Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas de la UBA.
Entre las mujeres evaluadas con hipertensión arterial, el 22% no sabía que tenía esa condición, según el relevamiento difundido por el hospital. Volberg remarcó que muchas enfermedades pueden evitarse o detectarse temprano con controles simples y oportunos, y recordó que la hipertensión es la principal causa de accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
La ausencia de síntomas convierte al control periódico en la principal herramienta diagnóstica. Volberg añadió que, en todo el mundo, solo uno de cada cinco pacientes hipertensos recibe tratamiento y logra un control adecuado.
La mitad de las mujeres relevadas era sedentaria, pese a que la actividad física forma parte de las medidas de prevención recomendadas por los especialistas. El hospital indicó que caminar, moverse con regularidad y evitar la inactividad crónica mejora la circulación, ayuda a controlar el peso y reduce la inflamación vascular.
Qué cambios recomiendan los especialistas
La respuesta directa al problema detectado por el Hospital de Clínicas es una combinación de controles periódicos y cambios sostenidos en los hábitos. Los especialistas recomendaron no fumar, controlar la presión arterial, la glucosa y el colesterol, hacer ejercicio al menos cuatro veces por semana, descansar adecuadamente y adoptar una alimentación con frutas, verduras, semillas y nueces, menos carnes rojas, menos sal, menos sodio y menos alimentos ultraprocesados.

Sobre el tabaco, se advirtió que duplica el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular y acelera el envejecimiento de las arterias. También señaló que abandonar el consumo reduce el riesgo incluso después de décadas de fumar.
Volberg subrayó que el embarazo puede ser un momento de prevención especialmente valioso porque muchas mujeres mantienen entonces un contacto frecuente con el sistema de salud. Por eso, indicó que obstetras y ginecólogos, que a menudo funcionan como médicos de cabecera, pueden ser aliados centrales en la salud cardiovascular femenina.
En relación con la detección de daño vascular, la jefa de Cardiología sostuvo que buscar placas en las arterias carótidas y femorales permite mostrarle a la paciente que ya existe compromiso arterial y aplicar medidas preventivas más intensivas.
