
La ciencia ya ha comprobado que una de las formas más eficaces de mantener la buena salud consiste en hacer actividad física y evitar el sedentarismo. Además, llevar una dieta balanceada es otro de los puntos cruciales que se traduce en un bienestar para quienes practican estos hábitos.
Mark Sisson, de 71 años, es un autor, atleta y defensor del estilo de vida saludable estadounidense, se ha vuelto una voz referente en el mundo del fitness.
Nacido en Estados Unidos, comenzó su carrera como atleta de triatlón y maratón, lo que le permitió adquirir un profundo entendimiento del cuerpo humano y la nutrición deportiva. Con el tiempo, su interés se trasladó hacia la salud integral y la prevención de enfermedades a través de la alimentación y el ejercicio.

Es bien conocido por su trabajo en la dieta paleo o ancestral, que promueve la alimentación basada en alimentos naturales y no procesados, inspirada en los hábitos de nuestros antepasados. Además, creó el popular blog Mark’s Daily Apple, donde comparte consejos sobre nutrición, ejercicio, manejo del estrés y longevidad. Adicionalmente, publicó dos libros, The Primal Blueprint y Born To Walk.
Su visión combina ciencia moderna con principios evolutivos, defendiendo que la salud óptima se logra mediante un estilo de vida activo, descanso adecuado y alimentación consciente.
Lejos de recomendar maratones o largas distancias, Sisson apuesta por esfuerzos cortos e intensos. Este tipo de entrenamiento activa las fibras musculares de contracción rápida, las primeras que se pierden con la edad y que son esenciales para mantener la agilidad, prevenir caídas y conservar la independencia física.

Varios estudios científicos respaldan esta práctica. Investigaciones como la de Lazarus & Harridge (2017) demuestran que el entrenamiento de alta intensidad puede revertir la pérdida muscular asociada al envejecimiento y mejorar la función mitocondrial.
Otros trabajos publicados en Cell Metabolism confirman beneficios como una mayor sensibilidad a la insulina, mejor salud cardiovascular y un incremento notable de la capacidad aeróbica, incluso en mayores de 65 años.
Por qué correr puede ser “una estrategia horrible para la pérdida de peso” y cuál es la verdadera clave
Sisson explicó en una entrevista con el médico y podcaster Josh Axe en septiembre de este año por qué considera que correr a diario es “una estrategia horrible” para perder peso para la mayoría de las personas y la clave está en una buena dieta alimenticia.
“La mayoría de las personas que se involucran en la práctica de correr pensando que es una buena estrategia de pérdida de peso”, indicó el influencer, quien añadió:”Tu composición corporal está determinada casi en un 80% por la dieta; así que cuando te vuelves metabólicamente flexible, cuando eres capaz de quemar tu propia grasa corporal almacenada en reposo, a bajos niveles de rendimiento aeróbico, incluso a veces a altos niveles de rendimiento aeróbico, quemas esa grasa que quieres perder, ese es el peso que quieres perder. No quieres perder músculo”.
Por eso, continuó: "Así que orquestar una dieta para que te vuelvas metabólicamente flexible es el 'Santo Grial' de la pérdida de peso y eso no tiene nada que ver con el ejercicio", dijo al médico.
Mejor que correr largas distancias, hacer sesiones de sprint o carreras cortas
Para Sisson, los sprints bien planificados activan rutas anabólicas que favorecen el crecimiento muscular, mejoran la densidad ósea y ayudan a prevenir enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.
Además, tienen un impacto directo en la salud cerebral, estimulando neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina, lo que se traduce en mayor claridad mental, motivación y vitalidad. “Si se hace bien, un esfuerzo breve e intenso puede dar beneficios desproporcionados comparado con el cardio de larga duración”, asegura.

A la hora de comenzar, recomienda caminatas rápidas o pequeños acelerones cuesta arriba; calentar bien antes, para activar caderas, tobillos y core; realizar entre tres y seis sprints cortos en cada sesión, descanso entre entrenamientos y practicar una vez por semana o cada diez días.
La clave está en la progresión gradual y en entender que el objetivo no es competir, sino recuperar la potencia y la agilidad perdidas con el paso del tiempo.
Para Sisson, el mensaje es claro: nunca es tarde para moverse rápido. Ese gesto, repetido de forma segura y constante, puede devolvernos años de vitalidad y calidad de vida. “He visto a personas de 75 años rejuvenecer corriendo sprints una vez a la semana”.