
La rutina de fuerza suele concentrarse en grandes grupos musculares como pecho, espalda o brazos, mientras que otras zonas con función postural y de estabilidad quedan relegadas.
En ese punto se ubican los trapecios, un conjunto muscular para la postura, la estabilidad del tren superior y la estética del cuello y los hombros. Un informe publicado por GQ reunió recomendaciones de entrenadores personales para entrenarlos de manera eficiente con movimientos simples y accesibles.
El interés por este grupo muscular crece en paralelo a la búsqueda de un físico más definido y equilibrado. También gana relevancia por su relación con la prevención de molestias cervicales asociadas al uso prolongado de dispositivos electrónicos.
Especialistas consultados por GQ detallaron cuáles son los patrones de movimiento para estimular los trapecios sin necesidad de rutinas complejas.
Un grupo muscular más amplio de lo que parece
Los trapecios no se limitan a la zona visible entre el cuello y los hombros. De acuerdo con Luke Carlson, kinesiólogo y fisiólogo del ejercicio, se trata de un conjunto de fibras con forma de diamante que se extiende desde el cuello hasta la mitad de la espalda y cubre una porción significativa de la musculatura dorsal superior.

Esta estructura suele quedar fuera de los programas de entrenamiento convencionales. Según el especialista, el foco habitual se dirige a músculos como pecho, dorsales o brazos, mientras que los trapecios reciben menor atención pese a su participación en múltiples funciones del tren superior.
En términos estéticos, su desarrollo influye en la apariencia de la parte superior del torso. En términos funcionales, intervienen en la estabilidad del hombro y en la alineación de la cabeza con la columna vertebral, un aspecto vinculado a la prevención de alteraciones posturales.
Función postural y estabilidad articular
El trabajo de este grupo muscular no se limita al volumen visible. Antony Brown, entrenador personal, señaló que los trapecios cumplen un rol en la estabilidad del hombro. Su activación adecuada permite sostener posiciones firmes durante ejercicios de empuje como el press de banca o el press por encima de la cabeza.
La activación correcta también influye en la eficiencia de otros movimientos del tren superior. Una base estable favorece la ejecución de cargas más seguras y controladas, con menor riesgo de compensaciones articulares.

Además, el fortalecimiento de esta zona se asocia con la prevención de la cifosis, una curvatura hacia adelante de la columna vinculada a hábitos posturales prolongados frente a pantallas. Carlson indicó que los trapecios contribuyen al retorno de la cabeza y el cuello a una posición alineada.
Los 3 mejores ejercicios para los trapecios
La guía de GQ reunió tres movimientos principales seleccionados por entrenadores personales para estimular diferentes porciones del músculo y mejorar su función global.
1. Encogimientos de hombros
Este ejercicio se orienta principalmente a la porción superior del trapecio, la más visible en la zona del cuello y los hombros. Se realiza de pie, con una carga en cada mano y los brazos extendidos a los costados.
El movimiento consiste en elevar los hombros en dirección a las orejas sin flexionar los codos. En la parte superior se mantiene una breve contracción antes de descender de forma controlada.

El énfasis técnico recae en el rango de movimiento. Según los especialistas, el uso excesivo de peso reduce la amplitud del ejercicio y limita su efectividad, por lo que se recomienda priorizar el control y la elevación completa.
2. Retracción de la escápula
Este patrón apunta a las fibras medias e inferiores del trapecio, importantes para la estabilidad del hombro. El ejercicio se ejecuta en una máquina de polea o en un sistema de remo sentado.
A diferencia del remo tradicional, los codos permanecen extendidos durante todo el movimiento. La acción se concentra en acercar los omóplatos hacia la columna sin desplazamiento del torso.

La fase final incluye una contracción breve antes de volver a la posición inicial. El objetivo se centra en aislar el movimiento escapular y evitar la participación excesiva de otros grupos musculares.
3. Paseo del granjero
El llamado paseo del granjero introduce una carga sostenida mientras el cuerpo mantiene una postura erguida durante el desplazamiento.
Se realiza con mancuernas o pesas rusas en ambas manos, caminando en línea recta a lo largo de una distancia determinada. La clave técnica consiste en evitar la elevación de los hombros durante el trayecto y conservar el control del tronco.

El entrenador Brown destacó que este tipo de ejercicios genera una carga prolongada con los brazos extendidos, lo que favorece el trabajo del trapecio en posición de estiramiento. Esta característica lo convierte en un complemento frecuente dentro de programas de fuerza orientados al tren superior.