5 movimientos para transformar la jornada laboral desde la silla

Incorporar simples ejercicios de estiramiento durante el trabajo puede marcar la diferencia entre el cansancio y el bienestar físico al finalizar el día


Mujer con camisa a rayas azul y blanca, con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada, sujetándose el cuello con una mano, frente a una laptop blanca.
Mujer con camisa a rayas azul y blanca, con los ojos cerrados y la cabeza ligeramente inclinada, sujetándose el cuello con una mano, frente a una laptop blanca.

Trabajar frente a una pantalla durante horas tiene un costo físico concreto: cuello rígido, hombros tensos, muñecas sobrecargadas y espalda comprimida. Cinco estiramientos específicos bastan para revertir ese deterioro sin abandonar el puesto de trabajo, según la coach holística española Susana Pacheco en un artículo publicado en la revista especializada Cuerpomente. La solución no requiere equipamiento ni entrenamiento previo: solo unos minutos de atención al cuerpo a lo largo de la jornada.

Cuando el cuerpo permanece en una misma posición durante más de 15 o 20 minutos, las fibras musculares reciben menos oxígeno, los tejidos pierden elasticidad y se acumulan metabolitos ligados a la fatiga. La circulación se ralentiza y la carga se concentra en zonas vulnerables: el cuello, los hombros y la región lumbar. Ese proceso no distingue entre una silla ergonómica y una silla convencional; lo que lo desencadena es la falta de movimiento.

Según una revisión publicada en Physiological Reviews—la revista de la American Physiological Society—, la sedestación prolongada e ininterrumpida provoca una transición en las fibras musculares de tipo oxidativo a glucolítico, disfunción vascular y pérdida de masa y fuerza muscular.

Interrumpir ese ciclo con regularidad basta para revertirlo, de acuerdo con la especialista. El cuidado del cuerpo durante la jornada funciona igual que cualquier otra rutina de higiene: su valor está en la constancia, no en la intensidad. Esperar al dolor para actuar equivale a no cepillarse los dientes hasta que aparece la caries. Los cinco estiramientos que se describen a continuación son una forma concreta de aplicar ese principio durante la jornada, sin necesidad de pausas largas ni de abandonar el puesto de trabajo.


Cinco ejercicios para aliviar la tensión al trabajar sentado



Estiramiento lateral para descomprimir la columna


De pie, con los pies apoyados con firmeza en el suelo, se eleva un brazo hacia el techo con el hombro relajado. La intención del movimiento es alargar la columna desde la cadera hasta las costillas, como si alguien tirara de la mano hacia arriba. Se mantiene la posición durante varias respiraciones lentas hasta sentir cómo el lateral de la espalda se expande y recupera amplitud. Se repite con el otro brazo.

Este estiramiento crea espacio entre las vértebras y alivia la compresión acumulada por horas de sedestación.


Mujer de pie sobre una esterilla beige, estirando su brazo derecho hacia arriba. Viste camiseta verde menta y leggings negros. El fondo es una pared color arena.
Mujer de pie sobre una esterilla beige, estirando su brazo derecho hacia arriba. Viste camiseta verde menta y leggings negros. El fondo es una pared color arena.


Brazos extendidos para elongar la postura


De pie con los pies ligeramente separados, se extienden ambos brazos a los lados, paralelos al suelo, con los hombros relajados. La coronilla se orienta hacia arriba mientras los talones anclan el cuerpo al suelo. Desde esa elongación, el pecho se abre y los omóplatos se activan hacia atrás. Se realizan entre tres y cinco respiraciones lentas y profundas sin elevar los hombros ni tensar el cuello.

El ejercicio contrarresta el encorvamiento del trabajo en pantalla y libera la tensión entre escápulas.


Hombre de unos 40 años con camiseta azul y pantalones grises estirando los brazos a los lados con las palmas hacia adelante, sobre una esterilla de yoga.
Hombre de unos 40 años con camiseta azul y pantalones grises estirando los brazos a los lados con las palmas hacia adelante, sobre una esterilla de yoga.


Movimiento alterno para liberar rigidez en hombros


De pie, se extiende un brazo hacia un lado, paralelo al suelo, mientras el otro se flexiona llevando la mano cerca de la sien con los dedos estirados. El pecho permanece abierto y los hombros sin elevar. A continuación, se alterna el gesto de forma fluida: el brazo extendido se dobla hacia la sien y el flexionado se alarga hacia el lateral. Se realizan 10 movimientos alternos a ritmo lento, de modo que las escápulas acompañen el desplazamiento.

El ejercicio devuelve movilidad a la parte alta del cuerpo y deshace la rigidez acumulada por el uso del teclado.


Un hombre de 40 años con camiseta verde claro y pantalones oscuros, estirando su brazo izquierdo hacia un lado y la mano derecha detrás de la cabeza.
Un hombre de 40 años con camiseta verde claro y pantalones oscuros, estirando su brazo izquierdo hacia un lado y la mano derecha detrás de la cabeza.


Rotación de muñecas para aliviar el cansancio digital


Con la espalda recta, los codos pegados al cuerpo y los puños elevados a la altura del pecho, se giran estos hacia afuera y luego hacia adentro, con los antebrazos fijos y los hombros relajados. El movimiento se repite varias veces con una respiración tranquila.

Este ejercicio libera la tensión acumulada en muñecas y antebrazos por el uso prolongado del ratón y el teclado, dos zonas que el trabajo digital sobrecarga de forma constante y silenciosa.


Mujer de cabello recogido, camiseta verde menta y leggings negros posa con puños al pecho sobre fondo beige. Iluminación cálida lateral.
Mujer de cabello recogido, camiseta verde menta y leggings negros posa con puños al pecho sobre fondo beige. Iluminación cálida lateral.


Inclinación cervical para soltar el trapecio


En posición sentada con la espalda recta y las manos apoyadas con suavidad sobre las piernas, se deja caer la cabeza lentamente hacia un lado hasta percibir un estiramiento en la zona cervical. Los hombros permanecen relajados y sin elevarse. Con los ojos cerrados y la respiración profunda, el trapecio y los músculos del cuello liberan la contracción. Se mantiene la posición durante varias respiraciones y se repite hacia el otro lado.

Es el ejercicio más directo para disolver la tensión cervical que genera sostener la cabeza frente a una pantalla durante horas.


Una mujer con camiseta verde menta y leggings negros sentada en un cojín gris, con la cabeza ligeramente inclinada. El fondo es una pared lisa de color arena con iluminación cálida lateral.
Una mujer con camiseta verde menta y leggings negros sentada en un cojín gris, con la cabeza ligeramente inclinada. El fondo es una pared lisa de color arena con iluminación cálida lateral.


Beneficios de las pausas activas en la jornada laboral


Integrar estos cinco ejercicios como hábito regular produce efectos que van más allá del alivio muscular inmediato. La reducción de la rigidez física libera recursos cognitivos: el cuerpo que no duele distrae menos y permite sostener la atención durante períodos más prolongados.

La claridad mental mejora cuando la tensión acumulada no compite con la concentración. Un cuello libre y unos hombros sin carga reducen el ruido físico de fondo que, aunque imperceptible en el momento, erosiona el rendimiento a lo largo del día.


Fuente: Infobae
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Publicó: Administrador