Un especialista detalló cómo ciertos alimentos cotidianos impactan en el metabolismo y aumentan el riesgo de enfermedades

En una entrevista para el podcast The Diary of a CEO, el Dr. David Unwin, referente de la salud británica, cuestionó algunas creencias extendidas sobre la nutrición moderna y advirtió sobre prácticas habituales que podrían tener consecuencias silenciosas a largo plazo


Hombre senior con gafas y chaqueta azul presenta un gráfico con un hígado sano rojo y un hígado graso amarillo deteriorado
Hombre senior con gafas y chaqueta azul presenta un gráfico con un hígado sano rojo y un hígado graso amarillo deteriorado

Detectar el riesgo metabólico de forma sencilla en casa, desconfiar de alimentos “saludables” que en realidad elevan el azúcar en sangre y reconocer el aumento de la diabetes tipo 2 en jóvenes son algunas de las advertencias centrales del Dr. David Unwin, referente británico en salud metabólica.

En una entrevista para el podcast The Diary Of A CEO, Unwin aportó ejemplos prácticos sobre cómo bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados impactan negativamente en la salud, e introdujo métodos simples para evaluar el riesgo antes de que surjan complicaciones.

Para detectar de manera accesible el riesgo metabólico, el Dr. Unwin recomendó la “prueba casera de cintura y estatura”: basta con tomar una cuerda del largo de la propia altura, cortarla a la mitad y ver si rodea la zona más ancha del abdomen. Si la media cuerda no lo hace, existe un riesgo elevado de resistencia a la insulina y enfermedades asociadas.


Ilustración 3D de un torso humano, mostrando músculos y una gran acumulación de grasa abdominal de color rojo intenso, sobre un fondo azul claro.
Ilustración 3D de un torso humano, mostrando músculos y una gran acumulación de grasa abdominal de color rojo intenso, sobre un fondo azul claro.

Además, advirtió que productos habituales como cereales, arroz blanco, pan, plátano, chocolate o jugos pueden contener, o transformarse en el organismo, en cantidades considerables de azúcar, lo que favorece el desarrollo de diabetes tipo 2, obesidad y ciertos tipos de cáncer, especialmente en niños y adolescentes.


Alimentos supuestamente sanos que elevan el azúcar en sangre


Según el Dr. Unwin en The Diary Of A CEO, muchas personas ignoran el verdadero contenido de azúcar que esconden alimentos cotidianos. “Cereales, arroz y pan pueden tener más azúcar equivalente que una barra de chocolate”, explicó en diálogo con Steven Bartlett.

En su práctica clínica, un tazón de copos de maíz sin añadir azúcar equivale a ocho cucharaditas de azúcar, mientras que una porción estándar de arroz blanco hervido (150 g) alcanza las 10 cucharaditas.

El médico destacó que confiar en productos “integrales”, snacks de fruta deshidratada o panes comerciales puede resultar engañoso: algunos contienen hasta un 70% de azúcar.


Sobre una mesa de madera se ven panes blancos, pasta seca (espagueti y penne), arroz blanco en un cuenco, cereales en un frasco y galletas.
Sobre una mesa de madera se ven panes blancos, pasta seca (espagueti y penne), arroz blanco en un cuenco, cereales en un frasco y galletas.

Incluso el pan integral aporta en promedio tres cucharaditas por rebanada, y un plátano grande proporciona unas seis. Por eso, insistió en que la población debe aprender a interpretar el impacto metabólico real utilizando referencias como cucharaditas de azúcar, en lugar de tecnicismos. “El pan, el arroz o los cereales son en realidad cadenas de glucosa; al digerirse, toda esa energía pasa rápidamente a la sangre”.


Bebidas azucaradas, riesgo de cáncer y envejecimiento acelerado


El Dr. Unwin expuso estudios internacionales que relacionan directamente el consumo regular de bebidas azucaradas con un mayor riesgo de cáncer y envejecimiento prematuro. El experto ejemplificó que tomar apenas 100 ml diarios de bebidas azucaradas incrementa casi un 20% el riesgo de desarrollar cáncer.

El consumo excesivo de bebidas “light” puede duplicar el riesgo de cáncer colorrectal precoz, y el exceso de azúcar contribuye al desgaste de los telómeros del ADN, acortando la “vida saludable” y acelerando el envejecimiento biológico.


Fila de tres vasos de vidrio transparentes sobre una mesada de cocina: uno con gaseosa de naranja, otro de cola y el último de lima-limón, todos con hielo y condensación.
Fila de tres vasos de vidrio transparentes sobre una mesada de cocina: uno con gaseosa de naranja, otro de cola y el último de lima-limón, todos con hielo y condensación.

“El azúcar no solo influye en el peso; tiene efectos profundos en la inflamación y en la capacidad del organismo para eliminar células dañinas, lo que aumenta el peligro de tumores”, afirmó el especialista. Sugirió reflexionar si el placer momentáneo de una bebida compensa un daño tan serio y prolongado.


La epidemia de diabetes tipo 2 en niños y adolescentes


“Estamos ante una epidemia silenciosa de diabetes tipo 2 en jóvenes y adolescentes”, advirtió el Dr. Unwin. Hasta hace pocas décadas, la enfermedad casi no se registraba en menores de 55 años. En la actualidad, según su experiencia, es común en pacientes menores de 25.

El especialista señaló que, al inicio de su carrera, la obesidad y la diabetes tipo 2 en niños eran consideradas situaciones impensables, pero que hoy forman parte de una realidad cotidiana.


Un niño con sobrepeso sostiene una hamburguesa con una mordida, sentado en un restaurante de comida rápida con papas fritas, ketchup y una bebida grande en una bandeja.
Un niño con sobrepeso sostiene una hamburguesa con una mordida, sentado en un restaurante de comida rápida con papas fritas, ketchup y una bebida grande en una bandeja.

Indicó que una de cada tres personas con diabetes tipo 2 desconoce su diagnóstico, y que la acumulación de grasa abdominal debido a dietas ricas en ultraprocesados y azúcares está acortando gravemente la expectativa de vida de nuevas generaciones. Estas consecuencias no se limitan al sobrepeso: hay un aumento de enfermedades cardíacas, hepáticas e incapacidad laboral a edades cada vez más tempranas.


Adicción a los ultraprocesados: más allá de la fuerza de voluntad


Unwin explicó que la adicción a los alimentos ultraprocesados no se debe a falta de voluntad, sino que responde a mecanismos comparables a otras dependencias. Relató casos como el de una paciente que logró normalizar sus niveles con solo retirar panes y cereales, y otros donde ni la posibilidad de una cirugía motivó el cambio, pese a intentos extremos de la familia para impedir el consumo nocturno compulsivo de pan.

“Personas inteligentes y exitosas pueden no controlar el impulso de consumir ciertos productos: esa es la realidad de la adicción a los ultraprocesados”, subrayó. Calculó que cerca del 14% de la población padece algún grado de esta adicción.


Un hombre mayor de traje azul y un hombre joven de camiseta negra sentados en una mesa redonda con muestras de comida y un modelo de torso humano
Un hombre mayor de traje azul y un hombre joven de camiseta negra sentados en una mesa redonda con muestras de comida y un modelo de torso humano

Además, recalcó la importancia del apoyo psicológico y social, de diseñar un plan de abstinencia y, sobre todo, del auto-reconocimiento del problema como paso esencial para iniciar el cambio.


Estrategias prácticas para el control y prevención


Desde la perspectiva del experto, las estrategias más eficaces para prevenir y mejorar el riesgo metabólico son simples y accesibles: emplear la “prueba de cintura y estatura”, monitorear la glucosa y revisar honestamente los hábitos de alimentación.

Recomendó a familias y adultos no solo limitar el azúcar añadida, sino priorizar proteínas, verduras y grasas saludables, además de consultar a profesionales ante dificultades persistentes para el cambio. Identificar el problema, buscar ayuda y adoptar medidas diarias permite revertir incluso cuadros avanzados de riesgo metabólico o adicción a los ultraprocesados, recuperando años de vida saludable.


Fuente: Infobae
Ver la nota original
Publicó: Administrador