Es bióloga, su hijo sufre una condición autoinmune severa y creó un suplemento con erizos de mar que alivia síntomas

La investigadora Tamara Rubilar contó en Infobae al Mediodía cómo su investigación en Puerto Madryn derivó en un suplemento de venta libre que ya usan pacientes con enfermedades autoinmunes y ELA

En una entrevista con Tamara Rubilar, bióloga e investigadora del CONICET, se conoció el recorrido que la llevó de la biología marina a crear un suplemento dietario líquido, producido en Puerto Madryn, con resultados positivos en personas con enfermedades autoinmunes y ELA.


La biotecnología y la ciencia aplicada al bienestar


Rubilar relató que su investigación comenzó en el área de la biología básica: “Nosotros investigábamos qué le gustaba comer al erizo de mar, cómo se reproducía, cómo se comportaban entre ellos, cuáles eran sus ciclos. Eran preguntas que, si uno las miraría hoy, es: ¿para qué financio eso? Si no supiéramos qué le gusta comer al erizo, hoy no podríamos tener el emprendimiento que tenemos”.


Primer plano de un erizo de mar oscuro y espinoso sostenido en la palma de una mano sobre un fondo de agua de mar borroso
Primer plano de un erizo de mar oscuro y espinoso sostenido en la palma de una mano sobre un fondo de agua de mar borroso

El cambio de enfoque surgió cuando su hijo fue diagnosticado con una enfermedad autoinmune severa. “Por efecto profesional, fui a ver qué había en el mundo, qué investigación existía que pudiera darle una respuesta a mi hijo”, recordó. Encontró un estudio ruso sobre moléculas presentes en los erizos de mar que podían ser útiles para enfermedades complejas.

Esa búsqueda derivó en la creación de un suplemento dietario líquido, basado en huevas de erizo de mar, producido con sistemas de economía circular y bienestar animal en Puerto Madryn. “No matamos a los erizos, recogemos sus huevas y aplicamos biotecnología para que con muy poquitos erizos tengas millones de dosis”, explicó. “Con solo mil erizos podés tener tres millones cuatrocientos cincuenta mil dosis”.

La producción del suplemento se realiza bajo estrictas regulaciones y cuenta con certificaciones internacionales. “Es de venta libre, está reglado por INAL. Pero la diferencia con la gran mayoría de los suplementos dietarios es que nosotros tenemos mucha ciencia por detrás. Nunca decimos nada que no tengamos el paper o la evidencia”, afirmó.


Impacto en enfermedades autoinmunes y nuevos horizontes de investigación


Rubilar detalló que el suplemento no es un fármaco, sino un apoyo dietario que busca mejorar la calidad de vida. “Nosotros no buscamos curas, simplemente mejorar calidad de vida. En el caso de una persona con ELA, poder deglutir mejor es superimportante”, subrayó.

El desarrollo del producto permitió detectar mejoras inesperadas en pacientes que lo consumen. “Un ejemplo icónico es el ELA, donde empezamos a recibir mensajes de personas que lo consumen y que mejoran su deglución o mejoran su fatiga”, señaló.

La evidencia se construye en red con el sector científico y médico. “No hacemos un producto para ELA; hacemos ciencia. Trabajamos con el grupo de investigación del Instituto Hussey, de la UBA y el CONICET, que estudian enfermedades neurodegenerativas. Cuando la gente empieza a sentir mejoras, buscamos entender por qué sucede y cómo funciona en pacientes”, precisó.

El interés por el suplemento se expandió a otros cuadros, como el long COVID y la fibromialgia. “Empiezan a aparecer patrones de gente que nos escribe y nos cuenta, y nosotros analizamos cómo esto lo podemos estudiar y si se puede hacer una formulación específica para cada caso”, sostuvo.


El monitoreo ambiental y los desafíos de la ciencia en la Argentina


El proyecto de Rubilar también implica un monitoreo anual de la salud de los erizos de mar en Puerto Madryn, en colaboración con el CENPAT. “Este año detectamos un fenómeno que no esperábamos y estamos pudiendo evidenciar algunos principios de cambio climático en vivo y en directo”, advirtió.


erizo de mar
erizo de mar

Sobre los efectos del suplemento a largo plazo, Rubilar reconoció que no existen estudios estructurados todavía, pero sí un seguimiento estrecho: “Hay gente que lo consume hace dos años sin parar y de hecho lo dejan de consumir y dicen: ‘Uy, no fue tan buena idea’. También hay personas que lo toman por épocas, por ejemplo, quienes sufren alergias”.

Respecto de la seguridad, remarcó: “Trabajamos con muchos médicos, estamos muy alertas de si sucede algo o de nuevos beneficios que no pensábamos. A largo plazo, al ser un suplemento dietario, quizás no está tan estructurado el seguimiento, pero la vigilancia es constante”.

En cuanto a los mecanismos de acción, la investigadora explicó: “Baja el estado oxidativo, baja la inflamación, activa las mitocondrias y cuando tenés las mitocondrias activadas, las células funcionan mejor. También tiene la capacidad de regular las células T reguladoras, lo que ayuda a disminuir los efectos del sistema inmunológico”.

El suplemento se comercializa principalmente en Chubut, pero Rubilar anticipó que buscan ampliar la distribución en farmacias de la Ciudad de Buenos Aires y llegar a todo el país.

Al cierre, Rubilar resumió el impacto en su entorno familiar: “Mi hijo hoy tiene 13 años, juega al rugby, hace una vida normal. No consume corticoides hace años y no tuvo más picos desde los ocho. En mi casa es religioso el juguito de los erizos de mar”.


Fuente: Infobae
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Publicó: Administrador