“En definitiva, garantizar una cobertura verdaderamente universal implica -también- que la información llegue a tiempo, que se entienda sin dificultad y que acompañe a las personas en cada decisión sobre su salud. Cuando comunicar se vuelve parte del cuidado, el sistema se vuelve más accesible y las personas pueden ejercer sus derechos con mayor seguridad y autonomía”, finalizó Ailín Catalá.