
Un estudio reciente ha demostrado que haber cursado la enfermedad de mononucleosis infecciosa causada por el virus de Epstein-Barr multiplica por tres el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple.
La investigación liderada por un equipo de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, fue publicada en Neurology Open Access y analizó datos de miles de estadounidenses a lo largo de más de 20 años.
El análisis precisó que las personas que contrajeron mononucleosis infecciosa causada por el virus de Epstein-Barr presentan una probabilidad relativa tres veces mayor de desarrollar esclerosis múltiple que quienes nunca sufrieron esa infección.
Según los resultados, el 0,17% de los individuos con antecedentes de mononucleosis desarrolló la enfermedad, frente al 0,07% del grupo sin antecedentes. Ambos porcentajes reflejan que el riesgo absoluto sigue siendo bajo, pese al aumento relativo.
El virus de Epstein-Barr, un herpesvirus presente en la mayoría de la población mundial, suele causar infecciones asintomáticas. Sin embargo, en adolescentes y adultos puede provocar la mononucleosis infecciosa, conocida también como la enfermedad del beso.
Aunque la asociación entre este virus y la esclerosis múltiple se considera robusta, los especialistas insisten en que no existe evidencia de una relación causal directa.

Alcance del estudio sobre el virus de Epstein-Barr y la esclerosis múltiple
La investigación, coordinada por Jennifer L. St. Sauver de la Clínica Mayo de Estados Unidos, evaluó historiales médicos de más de dos décadas. Se identificaron 4.721 personas con diagnóstico confirmado de mononucleosis, comparadas con 14.163 individuos de edad y sexo similares que nunca habían tenido esa infección. Ambos grupos fueron seguidos durante un promedio de seis y ocho años, respectivamente.
Durante el seguimiento, los investigadores recopilaron nuevos diagnósticos de esclerosis múltiple en ambos grupos. Los resultados fueron ajustados por variables como raza, etnia, tabaquismo y comorbilidades, incluidas diabetes, depresión y consumo de sustancias.
Los análisis incluyeron modelos estadísticos multivariantes y revisión de expertos independientes para validar los datos.
En el grupo con antecedentes de mononucleosis se reportaron ocho casos de esclerosis múltiple (0,17%; 2,25 casos por cada 10.000 personas-año), mientras que en el grupo control se registraron diez casos (0,07%; 0,77 por cada 10.000 personas-año).
Tras el ajuste estadístico, el riesgo relativo fue más de tres veces mayor para quienes habían tenido mononucleosis en la adolescencia o adultez. Los expertos recalcan, no obstante, que la esclerosis múltiple sigue siendo poco frecuente incluso entre los expuestos al virus.
Perspectivas preventivas y desafíos en la esclerosis múltiple

La autora principal, St. Sauver, subrayó que “la mayoría de quienes han tenido mononucleosis nunca tendrá problemas neurológicos”. No obstante, el estudio refuerza la necesidad de investigar nuevas estrategias de prevención para la esclerosis múltiple.
Según la especialista, “estos resultados resaltan la necesidad de seguir investigando formas de prevenir la infección por el virus de Epstein-Barr”.
A nivel fisiopatológico, se investiga la hipótesis de que el sistema inmunológico pueda atacar la mielina cerebral tras el contacto con el virus, en un fenómeno denominado “mimetismo molecular”. Sin embargo, los autores aclaran que esta hipótesis no implica necesariamente una relación causal obligatoria entre la infección y la aparición de la enfermedad.
Entre las limitaciones señaladas, el equipo indicó que un seguimiento de seis a ocho años podría no ser suficiente para identificar todos los casos de esclerosis múltiple, que puede manifestarse en edades más avanzadas.
Por lo eso, los especialistas recomiendan interpretar los resultados considerando la baja incidencia absoluta de la patología.
Aunque la esclerosis múltiple es poco frecuente, suele diagnosticarse durante años productivos de la vida adulta, generando una carga sanitaria y económica significativa debido a la discapacidad potencial y el elevado coste de los tratamientos.