
Un relato desgarrador en primera persona mantuvo a la audiencia en un silencio cautivo y se esparció en las redes sociales entre la empatía y la admiración. En el habitual espacio reflexivo que propone el psicoanalista Gabriel Rolón en Perros de la Calle, un integrante del programa tomó el protagonismo para hablar en carne viva y casi en tiempo real de su situación. En ese ambiente a corazón abierto, Jairo Straccia, columnista político del ciclo de Andy Kusnetzoff, puso sobre la mesa el último mes en el que su vida se transformó en un torbellino de preguntas e incertidumbres.
Dolor, guardia, diagnóstico, tumor, familia, incertidumbre; palabras fuera de agenda que se volvieron mojones de su cotidianeidad. El testimonio de Jairo Straccia se corrió por un momento de la coyuntura política para contar una experiencia personal. Todo se remonta al pasado 28 de enero, cuando, a raíz de un dolor persistente en las costillas que no lo dejaba dormir, se acercó al Sanatorio La Trinidad. “Fui a la guardia para que me hagan una placa o algo y sacarme de encima”, recordó, como si fuera un trámite.